El tiempo va borrando los recuerdos y la soledad me abraza cada vez con más fuerza, ahí es cuando la mente sigue con su lucha denodada, para derrotar al corazón.Ella sabe que al final ganará, porque el cansado latir de su oponente, es cada vez más silencioso y menos insistente, pues ya no tiene cerca quien lo estimule.
Pero no es una batalla simple, para ninguno de los dos bandos, ambos tienen sus fortalezas y debilidades, ambos saben que una simple escaramuza inclinará la balanza.
Las luchas se libran en campo propio o ajeno, la mente sabe que el día es su gran aliado, pero también quien puede traicionarla, ya que queda siempre expuesta en él.
Por el contrario, el corazón sabe de noches y sueños, un lugar donde se mueve con total libertad, aunque en ocasiones, se ve amenazado por el insomnio que busca debilitar sus posiciones.
En el medio de ambos, estoy Yo, si sólo Yo, sin posibilidad de alianza alguna con ningún bando, sufro ataques de los dos y sin importar quien triunfe, seré esclavo de quien lo haga.
De vez en cuando dejo caer algunas lágrimas para empantanar el campo de batalla y así lograr un momento de paz, ellos lo saben, y se retiran a esperar.
Hasta el momento no hay un ganador, pero esta muy claro que lo habrá, solo deseo que cuando esto ocurra, Tú estés a mi lado para poder recoger los restos...
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